Vivimos momentos en los que el reciente Decreto Supremo N° 5516 del actualgobierno nacional pone fin a décadas de subvención a los combustibles. La medida, por demás necesaria, tiene y tendrá, de momento, consecuencias sociales y económicas impredecibles.
Entendemos perfectamente que la profunda crisis económica que sufre hoy el país es estructural. Y que la situación, semejante a un colapso económico y energético, sufrida por las familias bolivianas en buena parte del año 2025, no tendrá una solución fácil en el corto plazo. La inflación no se controla de un día para otro. Ni las inversiones ni las reservas internacionales (que respaldan el tipo de cambio) llegarán de la noche a la mañana. Para darse una idea: desde que se explora hasta que entra en producción un pozo gasífero pueden pasar, al menos, 7 años.
También tenemos claro que esta situación es la consecuencia natural de las políticas hostiles hacia la inversión extranjera, implementadas en el país durante las últimas dos décadas. Lo que ocasionó -entre otras cosas- que no se haya realizado oportunamente exploración gasífera. Lo que, a su vez, impidió sostener los volúmenes de gas que se venían exportando hasta 2014.
Con el declive de la exportación de gas cayeron los ingresos en dólares para el país. Y cayó, también, el ingreso por IDH correspondiente a los municipios.
Porongo vive una etapa de expansión acelerada. Más población, más actividad económica y más presupuesto, implican también más responsabilidades. El desafío central es claro: crecer con orden, con una visión clara, evitando que el desorden financiero de hoy se convierta en deuda y conflicto mañana.
Porongo es un municipio fiscalmente pequeño, con un presupuesto acumulado aproximado de Bs 1.045 millones en el período analizado. En los últimos años, el presupuesto anual aprobado ha oscilado entre Bs 75 y Bs 125 millones, evidenciando:
Crecimiento nominal del presupuesto, especialmente a partir de 2023.
Alta dependencia de transferencias intergubernamentales, lo que limita la autonomía política y de gestión local.
El crecimiento nominal del presupuesto anual aprobado evidencia una alta dependencia de transferencias intergubernamentales, lo que limita la autonomía política y la capacidad de gestión del gobierno municipal de Porongo, lo que dificulta ejercer a plenitud el marco competencial vigente.
En este sentido, el municipio de Porongo tiene una capacidad básica de funcionamiento, pero sin músculo financiero propio, lo que obliga a que cualquier liderazgo político priorice la autosostenibilidad, la capacidad de gestión, la creación de alianzas.
La ejecución no es solo un problema técnico, sino un problema de conducción política. La población percibe el presupuesto no ejecutado como incapacidad, improvisación o parálisis por peleas internas.
El promedio de ejecución presupuestaria de los últimos años ronda en 81%, aparentemente importante, no obstante, algunos años registran diferencias entre estados contables, devengado y pagado, generando deuda flotante, que de no tratarse con oportunidad deberá ser considerada como deuda consolidada de largo plazo, aspecto que reduce el margen de acción futura y aumenta la presión fiscal.
Para 2026, el presupuesto proyectado asciende a Bs 158,2 millones, de los cuales solo el 54 % corresponde a recursos propios, mientras que el 33 % depende de saldos de caja proyectados, un riesgo claro de sobreestimación de liquidez. Además, aunque el gasto corriente explícito figura en 13 %, cerca del 50 % del presupuesto se destina a actividades recurrentes, lo que limita la inversión real, que hoy alcanza apenas el 37 % . La estructura financiera del presupuesto y POA 2026, evidencia una alta dependencia de transferencias nacionales y departamentales y limitada capacidad de generación de recursos propios, lo que genera vulnerabilidad fiscal.
Frente a este escenario, la propuesta es firme: Cada boliviano debe gestionarse de forma eficiente, para devolver a la comunidad bienes y servicios públicos de calidad. El camino para lograrlo es gastar de forma inteligente y apostar fuerte por los modelos de concesión y de alianzas público-privadas. Lo que permitirá atraer inversión del sector privado nacional y extranjero en el volumen y con la calidad que se necesita.
Finalmente, la sostenibilidad fiscal requiere transparencia total: ejecución mensual publicada, control ciudadano real y un catastro 100 % digital, que ordene el uso del suelo, reduzca conflictos y fortalezca los ingresos propios.
Así, Porongo podrá sanear sus finanzas para hacer realidad su visión de ser el mejor lugar para vivir y prosperar, el mejor destino para visitar y conectar con la naturaleza. Un municipio verde, un espacio que resume Bolivia. Equilibrio entre tradición y modernidad.
Lo primero es restablecer la confianza de la ciudadanía en sus autoridades municipales. Es comprensible que de un tiempo a esta parte el ciudadano haya decidido no tributar a su municipio, si los escándalos de corrupción terminaron convenciéndolo de que su dinero iba a ser despilfarrado. O robado. Estamos convencidos de que si la ciudadanía vuelve a creer que los recursos su municipio serán bien administrados, cumplirá con sus obligaciones tributarias. Planteamos el año 2026 como un nuevo comienzo. Proponemos dejar atrás lo negativo y mirar hacia adelante con esperanza. Construir el futuro juntos. Para ello es importante, imprescindible, que el vecino tenga la seguridad de que verá retornar sus impuestos en forma de bienes y servicios públicos de calidad. Que cada Bs será manejado con transparencia, con honestidad y con competencia técnica.
El municipio de Porongo, aliado de los emprendedores. El crecimiento económico no viene necesaria o exclusivamente del trabajo duro, de más capital o de hacer las cosas de la misma manera en que se hicieron siempre. En este siglo XXI el crecimiento económico viene también, y sobre todo, de la innovación que destruye lo obsoleto. Que halla siempre mejores maneras de hacer las cosas. Y en ese proceso no solo nacen empresas sino que algunas empresas deben ser reemplazadas por otras, nuevas y más eficientes. Destrucción creativa. Este proceso requiere incentivos, competencia y movilidad. Por eso, el municipio de Porongo, liderado por Marcelo Añez:
Establecerá un premio municipal de 100.000 Bs para startups que, basadas en innovación tecnológica, desarrollen conocimiento útil para generar soluciones de negocios.
Liberará a los negocios nuevos del pago de tasas, patentes y licencias por un año.
Construirá una nueva relación del municipio con los emprendedores, para que el municipio de Porongo sea un aliado de los emprendedores. Creador de las condiciones necesarias para que florezcan los negocios y la innovación, y con ellas, la riqueza y el empleo.
Administrar el municipio con eficiencia: racionalizar el gasto corriente y reducir el tamaño del aparato estatal municipal, y también incorporar tecnología en la gestión; inteligencia artificial, digitalización de procesos, robótica, etc. Aumentar el volumen de recursos propios del municipio, pero no incrementando los impuestos sino poniendo a la gente correcta y reduciendo las vulnerabilidades del sistema de administración tributaria.
Demandar al nuevo gobierno el cumplimiento de la promesa de campaña 50/50. Es decir, la transferencia desde el gobierno central a los municipios de mayores recursos por Coparticipación Tributaria (actualmente, el 20% de la renta nacional proveniente de IVA, IT, IUE, etc.). Y la transferencia de cualquier otro recurso que permita atender de mejor manera las muchas necesidades de seguridad, salud y educación de la ciudadanía.
Cero tolerancia con la corrupción. Cada peso que se le roba al municipio se le roba a la salud, la educación y a la seguridad de los ciudadanos de Porongo. Por tanto, el gobierno de Marcelo Añez no permitirá que se malverse ni un solo Bs.
Incrementar los ingresos provenientes de Recursos Propios. Pero no aumentando los impuestos sino expandiendo la base tributaria. No es justo que unos pocos tributen mucho. Además, apuntando a que el municipio prospere y todos aportemos algo, en la medida de nuestras posibilidades, para consolidar la visión de Porongo como el mejor lugar para vivir y prosperar, el mejor destino para visitar y conectar con la naturaleza. Un municipio verde, un espacio que resume Bolivia. Equilibrio entre tradición y modernidad.
Somos plenamente conscientes de que vamos a encontrar una situación económica crítica en el municipio de Porongo. Un municipio endeudado, dependiente de las transferencias gubernamentales, probablemente sin liquidez. Y tenemos bien claro que esa situación, además de una administración municipal que pudo ser mejor, es también consecuencia del agotamiento del modelo de desarrollo que se aplicó en el país en las últimas dos décadas. Que, dramáticamente se ve reflejada en la caída de los ingresos municipales por IDH.
Sin embargo, con una visión clara, una administración eficiente, con los aliados correctos, saldremos adelante. Con VOS, y Marcelo Añez, Porongo tiene un gran futuro por delante.